""

Sueño para el invierno      

En el invierno viajaremos en un vagón de tren

con asientos azules.

Seremos felices. Habrá un nido de besos

oculto en los rincones.

Cerrarán sus ojos para no ver los gestos

en las últimas sombras,

esos monstruos huidizos, multitudes oscuras

de demonios y lobos.

Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño…

un beso muy pequeño como una araña suave

correrá por tu cuello…

Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara

-y tardaremos mucho en hallar esa araña,

por demás indiscreta.


Sensación

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, 

herido por el trigo, a pisar la pradera; 

soñador, sentiré su frescor en mis plantas 

y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:

pero el amor sin límites me crecerá en el alma. 

Me iré lejos, dichoso, como con una chica, 

por los campos , tan lejos como el gitano vaga.


Arthur Rimbaud 

Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo… ¡quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?

Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y 
             podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.

¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?

Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.

Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.

Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un 
                carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la 
               noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los 
cuales se levanta mi casa.)

Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré… 
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

Walt Whitman